martes, 17 de abril de 2018

Sonatina...



La princesa está triste... ¿Qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro,
está mudo el teclado de su clave sonoro,
y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor.
El jardín puebla el triunfo de los pavos reales.
Parlanchina, la dueña dice cosas banales,
y vestido de rojo piruetea el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
la princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.
¿Piensa, acaso, en el príncipe de Golconda o de China,
o en el que ha detenido su carroza argentina
para ver de sus ojos la dulzura de luz?
¿O en el rey de las islas de las rosas fragantes,
o en el que es soberano de los claros diamantes,
o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?
¡Ay!, la pobre princesa de la boca de rosa
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar;
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de mayo
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.
Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,
ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata,
ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Y están tristes las flores por la flor de la corte,
los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte,
de Occidente las dalias y las rosas del Sur.
¡Pobrecita princesa de los ojos marrones!
Está presa en sus oros, está presa en su trono,
en la jaula de mármol del palacio real;
el palacio soberbio que vigilan los guardas,
que custodian cien negros con sus cien alabardas,
un lebrel que no duerme y un dragón colosal.
¡Oh, quién fuera hipsipila que dejó la crisálida!
(La princesa está triste, la princesa está pálida)
¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil!
¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe,
—la princesa está pálida, la princesa está triste—,
más brillante que el alba, más hermoso que abril!
—«Calla, calla, princesa —dice el hada madrina—;
en caballo, con alas, hacia acá se encamina,
en el cinto la espada y en la mano el azor,
el feliz caballero que te adora sin verte,
y que llega de lejos, vencedor de la Muerte,
a encenderte los labios con un beso de amor».
Rubén Darío


 



domingo, 30 de julio de 2017

Silencio en las redes


Sucede. Sucede. Vamos, sucede ya. Llevo tantos años esperando que ocurra, que poco a poco toda esperanza se desvanece. Cada año que pasa mis recuerdos pierden su veracidad. Empiezo a creer que todo estuvo en mi imaginación. Observo a cada persona que pasa a mi lado. Y cada par de ojos, de ojos desconocidos, me hace sentir que vuelvo a perderte. Sonrió y miro el cielo. Me río de nuestras miradas, del dolor, de la tristeza, del olvido.

                                                                    Encuéntrame.


lunes, 19 de diciembre de 2016

Ella y yo

 ¿Y cómo no echar la culpa al destino, si lo único que nos unía era aquello que nos separaba?

- (...) pensó confusamente, al fin capturado en una trampa de nostalgia, que tal vez si se hubiera casado con ella hubiera sido un hombre sin guerra y sin gloria, un artesano sin nombre, un animal feliz.

 El recuerdo todo lo literaturiza, lo sé, la memoria embellece lo perdido y crea símbolos donde no los hay, pero ese temor a la cursilería no debiera tampoco convertir en prosaico aquello que fue conmovedor.

 Pero basta de nostalgias. Tenía que regresar.

jueves, 29 de septiembre de 2016

La novia llorona

 Quién sabe cuánto tiempo estuvo sentada en los escalones de la iglesia aquella noche. Lo que más asustaba era el velo. No se por qué. Taparía los ojos para siempre. Jamás volvería a despertar. A verle. Le temblaban las manos. En algún lugar estaba él. Bajo el mismo cielo.
 Nunca supe si era mutuo. Sólo quiero saber si lo imaginé todo. No hay nostalgia mayor que añorar lo que nunca jamás existió.

It's a beautiful night
We're looking for something dumb to do
Hey baby, I think I want to marry you

I'm missing that look in your eyes,
Or is it this dancing juice?
Who cares baby?
I think I want to marry you



lunes, 2 de junio de 2014

Lo que nunca tuve

¿Por qué no escribo? Porque esto se acaba. No tengo nada más que decir. Y no me gustan las despedidas. Parece que mi vida es una sucesión de finales inconslusos. Graduaciones. Hoy debería ser mi graduación. Una de ellas. Quizás la última. Y estoy tan lejos como soy capaz de estarlo. Físicamente.
Imagino a las personas. Con sus vidas firmes, cimentadas. Personas que acaban lo que empiezan. O que por lo menos lo continúan. Personas que no pasan media vida en un tren. O en un avión. Personas que no llevan la fecha de caducidad en sus muñecas. Algo que nunca sabré. Algo que todos a mi alrededor tienen. Lo que yo nunca tuve.

lunes, 21 de abril de 2014

Mis caminos ambiguos

- La muerte del sujeto es inminente. Le doy tres meses, a lo sumo. Puede que menos. Que haga lo que necesite. Debe arreglar sus asuntos. ¿Quiere que llame a alguien?
- No. No quiere ver a nadie.
- Está bien. Que venga a verme cuando esté preparado para partir.

Día 1.

Solo un viajero. Su desgastada ropa, atemporal. El típico atuendo de una persona acostumbrada a lidiar con el clima. Una bolsa de viaje al hombro. Una vida. Tres fotos. Una mirada cansada, pero firme. Hay personas cuyo destino se escribe a través de interminables caminos, sin hogar ni patria, sin amigos ni recuerdos. Solo el camino.
Solo contra el mundo.
Solo.
Era extraño, sobre todo cuando paraba en algún lugar donde alguien pudiera reparar en ello. Era sincero pero le gustaba mentir. Era honrado pero sus caminos eran ambiguos. Era feliz pero no quería pensar, no quería recordar, no quería sentir demasiado. Las personas le defraudaban. No creía en el amor. Pero aún creía en la vida. Podía pasar horas mirando la lluvia. Pensando en dios sabe qué. Nunca contó lo que soñaba. Ni por qué despertaba a media noche inquieto. Ni qué buscaba. Cuando se iba no miraba atrás. Nunca volvió.
Si ya es triste quemar el pasado más lo es andar por los escombros con una llama en la mano buscando algo que olvidaste.
Vivir esperando los días, paso a paso, un día más, ya queda menos.


domingo, 20 de abril de 2014

Decisiones que se toman solas

Hacía mucho que no "despertaba". Ahora es primavera. La luz del sol que entraba por la ventana esta mañana me despertó dos veces. Una como siempre y otra de verdad. No se cuanto durará esta vez. El pitido es casi constante. La gente a mi alrededor ha cambiado. Me he convertido en una sombra y paso desapercibida, es lo que tiene vivir sin ser consciente de ello. Es mejor así, mi tiempo se acaba y el paso será más fácil. Desde la habitación de un hotel escribo a oscuras antes de volver a la nada, que me es tan familiar ahora que me siento incómoda con la realidad de la vigilia. Y sé que tendré que volver a vivir como sé que será duro hacerlo, pero mientras, cierro los ojos y desaparezco, pues la meta es inevitable (P.C.)
¿Cuánto hace que llevo esta cuenta atrás en mi muñeca?