domingo, 30 de julio de 2017

Silencio en las redes


Sucede. Sucede. Vamos, sucede ya. Llevo tantos años esperando que ocurra, que poco a poco toda esperanza se desvanece. Cada año que pasa mis recuerdos pierden su veracidad. Empiezo a creer que todo estuvo en mi imaginación. Observo a cada persona que pasa a mi lado. Y cada par de ojos, de ojos desconocidos, me hace sentir que vuelvo a perderte. Sonrió y miro el cielo. Me río de nuestras miradas, del dolor, de la tristeza, del olvido.

                                                                    Encuéntrame.


lunes, 19 de diciembre de 2016

Ella y yo

 ¿Y cómo no echar la culpa al destino, si lo único que nos unía era aquello que nos separaba?

- (...) pensó confusamente, al fin capturado en una trampa de nostalgia, que tal vez si se hubiera casado con ella hubiera sido un hombre sin guerra y sin gloria, un artesano sin nombre, un animal feliz.

 El recuerdo todo lo literaturiza, lo sé, la memoria embellece lo perdido y crea símbolos donde no los hay, pero ese temor a la cursilería no debiera tampoco convertir en prosaico aquello que fue conmovedor.

 Pero basta de nostalgias. Tenía que regresar.

jueves, 29 de septiembre de 2016

La novia llorona

 Quién sabe cuánto tiempo estuvo sentada en los escalones de la iglesia aquella noche. Lo que más asustaba era el velo. No se por qué. Taparía los ojos para siempre. Jamás volvería a despertar. A verle. Le temblaban las manos. En algún lugar estaba él. Bajo el mismo cielo.
 Nunca supe si era mutuo. Sólo quiero saber si lo imaginé todo. No hay nostalgia mayor que añorar lo que nunca jamás existió.

It's a beautiful night
We're looking for something dumb to do
Hey baby, I think I want to marry you

I'm missing that look in your eyes,
Or is it this dancing juice?
Who cares baby?
I think I want to marry you



lunes, 2 de junio de 2014

Lo que nunca tuve

¿Por qué no escribo? Porque esto se acaba. No tengo nada más que decir. Y no me gustan las despedidas. Parece que mi vida es una sucesión de finales inconslusos. Graduaciones. Hoy debería ser mi graduación. Una de ellas. Quizás la última. Y estoy tan lejos como soy capaz de estarlo. Físicamente.
Imagino a las personas. Con sus vidas firmes, cimentadas. Personas que acaban lo que empiezan. O que por lo menos lo continúan. Personas que no pasan media vida en un tren. O en un avión. Personas que no llevan la fecha de caducidad en sus muñecas. Algo que nunca sabré. Algo que todos a mi alrededor tienen. Lo que yo nunca tuve.

lunes, 21 de abril de 2014

Mis caminos ambiguos

- La muerte del sujeto es inminente. Le doy tres meses, a lo sumo. Puede que menos. Que haga lo que necesite. Debe arreglar sus asuntos. ¿Quiere que llame a alguien?
- No. No quiere ver a nadie.
- Está bien. Que venga a verme cuando esté preparado para partir.

Día 1.

Solo un viajero. Su desgastada ropa, atemporal. El típico atuendo de una persona acostumbrada a lidiar con el clima. Una bolsa de viaje al hombro. Una vida. Tres fotos. Una mirada cansada, pero firme. Hay personas cuyo destino se escribe a través de interminables caminos, sin hogar ni patria, sin amigos ni recuerdos. Solo el camino.
Solo contra el mundo.
Solo.
Era extraño, sobre todo cuando paraba en algún lugar donde alguien pudiera reparar en ello. Era sincero pero le gustaba mentir. Era honrado pero sus caminos eran ambiguos. Era feliz pero no quería pensar, no quería recordar, no quería sentir demasiado. Las personas le defraudaban. No creía en el amor. Pero aún creía en la vida. Podía pasar horas mirando la lluvia. Pensando en dios sabe qué. Nunca contó lo que soñaba. Ni por qué despertaba a media noche inquieto. Ni qué buscaba. Cuando se iba no miraba atrás. Nunca volvió.
Si ya es triste quemar el pasado más lo es andar por los escombros con una llama en la mano buscando algo que olvidaste.
Vivir esperando los días, paso a paso, un día más, ya queda menos.


domingo, 20 de abril de 2014

Decisiones que se toman solas

Hacía mucho que no "despertaba". Ahora es primavera. La luz del sol que entraba por la ventana esta mañana me despertó dos veces. Una como siempre y otra de verdad. No se cuanto durará esta vez. El pitido es casi constante. La gente a mi alrededor ha cambiado. Me he convertido en una sombra y paso desapercibida, es lo que tiene vivir sin ser consciente de ello. Es mejor así, mi tiempo se acaba y el paso será más fácil. Desde la habitación de un hotel escribo a oscuras antes de volver a la nada, que me es tan familiar ahora que me siento incómoda con la realidad de la vigilia. Y sé que tendré que volver a vivir como sé que será duro hacerlo, pero mientras, cierro los ojos y desaparezco, pues la meta es inevitable (P.C.)
¿Cuánto hace que llevo esta cuenta atrás en mi muñeca?

sábado, 29 de marzo de 2014

Las vidas de Yenia

Algo no iba bien. Hacía un momento iba de mesa en mesa atendiendo a los clientes, tomando nota, llevando comida y sake. Pero paré para escuchar a aquel hombre. No le recuerdo, ni su cara, ni su voz, ni lo que quería, pero el tiempo se paró. Un pitido agudo se extendió por mi consciencia, el ruido del salón pasó a un segundo plano, mi vista se nubló, recuerdo pensar que aquello debía de sentir una persona a punto de morir, o a punto de un ataque al corazón. Recuerdo sorprenderme, no sabía que estaba tan cansada. A través del pitido llegaba el sonido amortiguado de la voz de aquel hombre. Mis manos apuntaban su pedido, mi voz decía algo. El pitido se alejaba. A partir de ese momento algo cambió. La consciencia se separó del resto, vuelve a veces y me sorprende saber el tiempo transcurrido en su ausencia, hago cosas sin ser consciente, bromeo con los clientes, voy a sitios, hablo con personas... Pero no estoy allí. Da miedo, intento ser, intento pensar y me sorprendo al día siguiente habiendo vivido ya. Unos instantes de lucidez y la nada del sueño profundo.  Pasó hace no mucho. Intento pensar una solución, como obligarme a "volver" al oír una determinada palabra, o al tocar con las manos algún material en particular. Por ahora no funciona...